Joy: Jennifer Lawrence no es suficiente

The Fighter, El lado bueno de las cosas y La gran estafa americana, son los trabajos anteriores de David O. Russell, con los que cosechó un total de 25 nominaciones al Oscar. Joy es su octavo largometraje, y su tercera colaboración con Jennifer Lawrence. Robert De Niro, Bradley Cooper, Isabella Rossellini y Édgar Ramírez, son algunos de los nombres que conforman el resto del reparto.

Con esta película, el director neoyorquino vio la oportunidad de contar un tipo diferente de historia sobre la consecución de riqueza: la historia del surgimiento de una magnate de los negocios a partir de un mundo doméstico asociado a la clase trabajadora y, a menudo, todavía ignorado por la épica cinematográfica.

Sinopsis: Basada libremente en la vida y ascensión de la inventora y estrella de la teletienda Joy Mangano (Jennifer Lawrence), cuenta la fragosa trayectoria de una familia trabajadora pero desestructurada, y de la joven que finalmente llegó a convertirse, por derecho propio, en su resplandeciente matriarca y líder. Decidida a crear, pero también a cuidar de todos los que la rodean, Joy experimenta deslealtades, traiciones, la pérdida de la inocencia y las cicatrices del amor mientras encuentra la fortaleza y la seguridad necesarias para perseguir los sueños que lleva reprimiendo mucho tiempo.

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Probablemente no sea la película que estábamos esperando. Y es que, Joy ofrece un resultado demasiado irregular, tiene tramos en los que funciona y tramos en los que no. La culpa de esto reside en su base: la historia de la que nace no tiene la suficiente carga cinematográfica. Pero si algo hay que reconocerle a David O. Russell es lo bien que orquesta el caos y lo mucho que cuida el aspecto interpretativo. Las escenas familiares de choque de personajes -que son unas cuantas- son los momentos en los que el director sabe sacar el mejor partido a sus actores, donde más los hacer brillar.

El problema principal de la cinta es que flojea en lo más importante, el guión. La trama familiar, es mucho más secundaria que la de Joy, pero resulta mucho más interesante dramáticamente. Además, hay tanto énfasis en el personaje protagonista que no deja tiempo para pulir al resto. Esto último es Bradley Cooper al que más le toca sufrirlo.

Ni el trabajo de Jennifer Lawrence, ni el buen hacer de David O. Russell bastan para mantener a flote el conjunto. A Joy la lastra una historia con poca fuerza, un metraje excesivo, y un baile cómico-dramático en el que hay demasiados pisotones.

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Verónica Ortego

Escribo cosas donde me dejen. Algunas veces me cruzo con mi criterio pero no me reconoce. El cine como hábitat natural. ¿Una palabra? Madness.

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