The Revenant: La leyenda de Hugh Glass

Durante dos siglos, la historia de Hugh Glass se ha consolidado como uno de los relatos más increíbles sobre un hombre que excede todos los límites que se esperan de cuerpo, mente y alma. Nacido en Filadelfia en 1773, poco se sabe sobre los primeros años de vida del verdadero Glass, pero se cree que pasó años en el mar ejerciendo de pirata. En la treintena, Glass viajó al Oeste, y en 1823, se enroló, fatídicamente, en la expedición del capitán Andrew Henry para explorar el río Missouri. Fue entonces, aproximándose la expedición a lo que ahora es Lemmon, Dakota del Sur, cuando Glass resultó atacado por un oso pardo y fue abandonado por los hombres que tenían órdenes de quedarse con él, que supusieron, erróneamente, que pronto moriría.

Glass no dejó nada escrito, excepto una sola carta que escribió a los padres de un compañero asesinado por la tribu india de los Arikara. Cuando Glass apareció vivo, los periodistas de la época difundieron su historia por toda la nación. Desde entonces, ha habido biografías y novelas, no obstante, en 2002, el escritor Michael Punke publicó uno de los trabajos de investigación más exhaustiva: The Revenant: A Novel of Revenge. Curiosamente, Punke tiene otra carrera completamente distinta como representante comercial en Estados Unidos, pero también ha sentido siempre una gran fascinación por los “hombres de la montaña”, lo que le ha llevado a explorar todas las fuentes para proporcionar la imagen más realista de Glass hasta la fecha.

El libro fue alabado por Publisher’s Weekly, que lo calificó como “una fascinante historia de heroísmo y venganza obsesiva”, y se convirtió en favorito de los lectores ávidos de grandes aventuras. Entre dichos lectores, se encontraban tres productores de la compañía Anonymous Content: Steve Golin, Keith Redmon y David Kanter.

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“Siempre me han gustado las películas de supervivencia en la naturaleza, y a todos nos pareció que ésta podía ser una increíble y original aventura”, recuerda Golin. “Para David, Keith y yo mismo, esto ha sido un largo viaje, pero estamos muy contentos de que funcionara de la forma en que lo hizo con el extraordinario grupo de personas que la realizaron. No fue fácil, pero ha sido un sueño hecho realidad en lo que se refiere a la creatividad que la historia inspiraba”.

Anonymous Content reclutó a Mark L. Smith para escribir el guión. Smith vio en esta historia la oportunidad de brindar al público una experiencia que difícilmente podemos imaginar en nuestras tecnológicas vidas del siglo XXI.

“En la década de 1820, cuando te abandonaban en plena naturaleza, estabas abandonado en plena naturaleza. No podías sacar un iPhone de tu bolsillo”, señala Smith. “Glass se ve impelido a soportar experiencias casi inimaginables: desde caer por cascadas hasta luchar contra lobos por un búfalo. Su historia es una aventura, pero también es un emotivo y fructífero viaje, y yo esperaba que también pudiera ser un sorprendente espectáculo visual”.

Dicha esperanza se convirtió en realidad cuando Iñárritu se incorporó al proyecto, confiando en sumergir directamente al público en un mundo que ha fascinado y atraído durante mucho tiempo; pero que, sin embargo, permanecía inaccesible. “Esta historia es muy diferente gracias a Alejandro. Al principio me impactó el hecho de que le interesara el proyecto”, admite Smith. “Pero una vez que empezó a trabajar en el guión, todo cobró vida. Alejandro se implica mucho y es muy creativo. La colaboración entre ambos fue maravillosa”.

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A New Regency le entusiasmaba el hecho de trabajar con Iñárritu. El director ejecutivo y presidente Brad Weston señala: “Nos comprometimos absolutamente con la visión de Alejandro; entendíamos la envergadura y la dimensión de su enfoque así como la necesidad de flexibilidad, y lo vimos como una oportunidad de volver a nuestras raíces como compañía de producción basada en el punto de vista del director. Lo vimos como un proyecto muy creativo, pero también como una historia de enorme y generalizado atractivo comercial”.

Iñárritu añadió ficticios giros argumentales a las ya apócrifas historias sobre Glass, mientras profundizaba constantemente en la exploración de los temas que traslucían bajo la superficie. “Me interesaba explorar no solo los procesos físicos que experimentan Glass y Fitzgerald, sino también su estado psicológico, sus sueños, sus temores y sus pérdidas”, explica el director. “El argumento era una base genial, como sucede en la música, pero lo que pasa por sus mentes y sus corazones constituye los solos, las trompetas y el piano”.

Para DiCaprio, el sello de Iñárritu en el guión era algo indiscutible. “Cuando Alejandro se incorporó, el proyecto se convirtió para mí en una interesante perspectiva puesto que se trata de un cineasta muy singular”, dice el actor. “Sabía que podía proporcionar al público una experiencia verdaderamente envolvente. Por un lado, el filme es una primaria historia de supervivencia existencial, pero Alejandro introduce tantos diferentes matices que se convierte en algo más”.

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Dado que solamente se conocen hechos históricos básicos, la historia demandaba imaginación, pero dos palabras destacaban en el enfoque de Iñárritu y Smith: autenticidad cultural. “Lo investigamos todo, desde la forma de hablar de los colonos hasta las herramientas que utilizaban. Queríamos sumergir al espectador en este mundo por completo”, señala Smith.

Iñárritu se tomó muy en serio la responsabilidad de recrear un mundo perdido. En el primer día de rodaje, el director reunió al equipo de producción en las orillas del río Bow de la provincia canadiense de Alberta; en cuyas heladas aguas pronto se sumergiría el elenco para una escena repleta de acción. Cada miembro del equipo llevaba una rosa roja. Craig Falcon, asesor cultural y miembro de la tribu Pies Negros, dirigió una ceremonia ayudado por ancianos indígenas de la tribu local, los Stoney, para bendecir el filme, las criaturas y la tierra. Tras la bendición, Iñárritu pidió a las 300 personas que había que se cogieran de la mano en silencio. Después, al unísono, todas se metieron en el río, esparciendo los pétalos de sus rosas.

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