Calle Cloverfield 10: Un búnker, mucha tensión y John Goodman

Calle Cloverfield 10 parte de un guión original escrito por Josh Campbell y Matt Stuecken, y cuyo título era The Cellar. En 2012, antes de Whiplash, Damien Chazelle fue contratado para reescribirlo y estuvo considerado para dirigirlo. Pero Dan Trachtenberg se subió al barco para hacer su debut cinematográfico y en ese momento JJ Abrams se interesó por el proyecto.

Como el guión no parecía carne de blockbuster la decisión fue venderla como parte de un éxito anterior. The Cellar pasó a ser Cloverfield Lane 10, y la historia, los personajes y el final se adaptaron para que todo encajase en el universo Cloverfield.

Sinopsis: Una joven (Mary Elizabeth Winstead) sufre un accidente de coche. Cuando despierta se encuentra encerrada en una celda bajo tierra, secuestrada por un hombre llamado Howard (John Goodman) que dice haberla salvado del día del juicio final. El excéntrico captor asegura que el exterior es inhabitable por culpa de un terrible ataque químico, algo que ella no sabe si creer. Es así como comienza su pesadilla en una espiral de desconocimiento. La mente del criminal es infranqueable y ella tendrá que intentar analizar a su enemigo para conseguir sobrevivir.

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De entrada, uno de los puntales de la cinta de Trachtenberg es la poca información previa disponible. Algo que no sucede habitualmente y que consigue un jugoso efecto con las expectativas del público, sobre todo si en el cartel aparece el nombre de JJ Abrams. Tres personajes, un búnker, y un potente logline: “Monsters come in many forms”, para generar un atractivo más que suficiente.

Y el resultado final es digno de lo esperado. Los pocos componentes de la historia están muy bien armados alrededor del halo de misterio que se respira durante todo el metraje, un misterio que funciona a base de la tensión que imprime el personaje de John Goodman, y que va creciendo con cada secuencia en la que interviene. Y es que el trabajo de Goodman, -junto al sustento que le da Howard- es el pilar más valioso sobre el que se fija la película. Además hay que remarcar la solvencia de un guión sin pretensiones, que no se olvida del humor y que propone un juego al que se entra con facilidad.

Pero hay una cruz, el final. El cierre de la historia no está a la altura del resto, la resolución decepciona y deja en evidencia que había otro esqueleto montado de antes, y que estaba hecho para terminar por otro camino.

Las sensaciones que deja Calle Cloverfield 10 son buenas, muy buenas, pero la espinita que deja clavada el final siembra la duda de si la película habría sido mejor si no la hubiesen forzado a ser una secuela, si simplemente la hubiesen dejado ser lo que era: una película original.

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Verónica Ortego

Escribo cosas donde me dejen. Algunas veces me cruzo con mi criterio pero no me reconoce. El cine como hábitat natural. ¿Una palabra? Madness.

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