Efraín: Retrato falto de originalidad del pueblo de Etiopía

 

La película nos cuenta la dura vida de Efraín, un niño que, tras la muerte de su madre por una hambruna, deja su aldea y emprende un duro viaje con su padre a otra aldea, donde queda al cuidado de su tío y el resto de parientes mientras que el padre parte a la ciudad en busca de trabajo. Efraín se encuentra muy unido a un cordero, lo único que le queda de su difunta madre, pero su tío piensa que debería madurar y hacerse un hombre, sacrificando el cordero él mismo en las próximas fiestas.

La película, con ecos al neorrealismo italiano, poco a poco nos introduce en la atmósfera cruda y triste creada por su director Yared Zeleke. El peso de la película recae por completo en el joven Rediat Amare, que no se muestra tímido ante la cámara ni un segundo, manejando al personaje de una manera solvente. El vínculo emocional que establece con el cordero es su propio leit motiv, lo que le hace actuar, cambiar y avanzar en la dura vida que le espera en Etiopía. Al ser el único recuerdo palpable que le queda de su madre, podría decirse que la cabra es su figura materna ante la ausencia de la paterna.

Efraín-película

Se nos muestra un estilo de vida radicalmente diferente, ya que no hay tecnología ni nada por el estilo que nos haga identificar algo del primer mundo. Se enfatiza mucho en la dureza de la vida rural, de las situaciones socio políticas poco estables, la capacidad de disfrutar de las cosas pequeñas e insignificantes de la vida que tendemos a pasar por alto demasiadas veces y el amor inocente e incondicional.

Pese a todas estas virtudes, la película en muchos tramos se hace un tanto cuesta arriba, las cosas verdaderamente interesantes tardan en sucederse, y la historia no es la más original del mundo, volviéndose de lo más previsible y poco interesante.

 

5/10

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Montador de promos de películas en el canal 13 TV, colaborador del blog de cine Todoelcinequeviene.com, apasionado del cine, los libros y los cómics.

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