Infiltrados en Miami: Otra misión fallida de Story

Acción, tiros, humor simplón y explosiones son los ingredientes que combina Infiltrados en Miami, la cinta que llegó a nuestros cines el pasado 6 de Mayo y que pretende lograr un entretenimiento efímero en el espectador durante sus 101 minutos de metraje; y lo consigue, ya que una vez abandonada la sala es muy probable que no vuelvan a dedicarle un pensamiento al film de Tim Story.

A partir del año 2002 en el que se estrenó con La Barbería, Story se ha dedicado íntegramente a la comedia (con la excepción de Los Cuatro Fantásticos y su secuela Los Cuatro Fantásticos y Silver Surfer). Desde entonces ha estrenado once películas con una frecuencia casi anual y podemos afirmar que en su caso la cadencia y la calidad son inversamente proporcionales; el humor de sus trabajos se caracteriza por ser perezoso y poco original, por lo que a nuestra película va a aplicarle la misma tónica. A esto se suma que es una secuela de Vaya Patrulla –mismo director, mismos actores, misma trama-, lo que aumenta nuestro recelo y nos trae a la mente aquello de segundas partes nunca fueron buenas. Infiltrados en Miami no da lugar a la sorpresa y cumple la fatídica pauta con creces, lo cual tampoco debería sorprendernos si echamos un ojo a los antecedentes de Phil Hay y Matt Manfredi, responsables del guión: Furia de Titanes, Eon Flux, R.I.P.D Departamento de Policía Mortal y la citada Vaya Patrulla; un currículum bastante desalentador ya de antemano.

infiltrados-en-miami-1

Siguiendo la estela de su precuela, la cinta nos satura con constantes gags marchitos y triviales que apenas consiguen arrancar un par de carcajadas en todo el metraje, aderezados con las cien veces repetidas escenas de acción que ponen marco a estas producciones de polis molones. Cero originalidad por tanto en la película de Story, que une Infiltrados en Miami a esa ingente hornada de films de misma temática que no parecen pasar de moda nunca y que dejan más decepciones que gozos.

Si Story y el guión dejan bastante que desear a los mandos de la película, el reparto tampoco va a lograr que la cinta despegue. Al frente del elenco se sitúan Kevin Hart y Ice Cube, que consiguen desarrollar cierta química en pantalla, lo que añade una ínfima pizca de ritmo a los anémicos gags. El primero de ellos vive por y para la comedia, tanto en el cine ­–Scary Movie, Atrapado en un Pirado, En que Piensan los Hombres, por citar algunas- como en los escenarios de Comedy Central, para la que ha realizado algunos especiales. Es evidente que las risas son su terreno, e intenta hacerlo patente en el film, esforzándose por arrancarnos alguna carcajada, aunque el resultado, salvo en contadas ocasiones, es más bien aciago. El contrapunto al personaje de Hart lo pone Cube, que ejerce de poli serio, más acorde con una filmografía que integra más drama –Los Chicos del Barrio, Semillas de Rencor- alternado con algo de comedia. Estarán acompañados por Ken Jeong -consagrado también a las películas cómicas y cuya aparición más celebre está en la saga de Resacón-, Tika Sumpter –con una escasa filmografía en la que no encontramos nada reseñable- y Olivia Munn, presente también en películas como Zoolander No.2, Magic Mike o Mortdecai. No es menester añadir que ninguno de estos adjuntos escapa a la bruma de mediocridad que envuelve todo el film.

infiltrados-en-miami-2

En resumen, una película que no pone ningún interés en ser original, que se asienta y se acomoda sobre un cerro de clichés, todo ello sepultado por el humor fútil y torpe con el que el director no parece cansarse de castigarnos. A esta ya de por sí considerable cantidad de lacras se le añade la incapacidad del reparto para hacer de ello algo medianamente divertido. En cualquier caso, el film puede llegar a entretener buena parte del tiempo que está en pantalla por su banalidad y simpleza, pero nunca logrará el divertimento que en el plató se proponían. Prueba de nuevo Story, aunque ya te quedan pocos cartuchos por quemar.

Mi Nota: 4

The following two tabs change content below.

Deja un comentario