Capitán Kóblic: Un elenco que da alas a Borensztein

Mañana podremos disfrutar en nuestras pantallas de esta interesante obra de Sebastián Borensztein, cuyo hilo argumental es la llegada de Tomás Kóblic (Ricardo Darín) a la pequeña localidad argentina de Colonia Elena, tras abandonar su cargo militar de capitán en la Armada en tiempos de Videla. Allí, intentará vaciar su cabeza de los remordimientos que le asedian por haber participado en los inhumanos “vuelos de la muerte”. No obstante, su búsqueda de paz interior se verá truncada por la aparición del Comisario Velarde (Óscar Martínez) un cacique a la vieja usanza que impone su ley en la pequeña comunidad que regenta. Además de Velarde, la vida de Kóblic dará un vuelco con la aparición de Nancy (Inma Cuesta), cajera de la gasolinera del pueblo que busca escapar de su terrible vida.

Sebastián Borensztein vuelve a ponerse tras las cámaras cinco años después. Su última obra, Un Cuento Chino, tuvo una acogida decente por la crítica e incluso se alzó en los Goya con el galardón a Mejor Película Iberoamericana. Esto nos podría hacer pensar en un inminente despegue de la producción del argentino, que hasta entonces se había reducido a dos cintas más –La Suerte Está Echada y Sin Memoria-, y sobre todo al ámbito de la pequeña pantalla, en la que nos dejó El Garante, La Condena de Gabriel Doyle, La Argentina de Tato y Tiempo Final; no fue así sin embargo, y  aunque Borensztein ha tardado más de lo previsto en coger la claqueta de nuevo, lo hace con mucha habilidad. El plano secuencia inicial supone un gran comienzo, y durante el resto del metraje abundan inteligentes primeros planos que explotan la calidad interpretativa de sus actores. También destacan los planos amplios que ponen de manifiesto el talento fotográfico de Rodrigo Pulpeiro, que nos regala preciosos escenarios del ambiente rural en el que se desarrolla la película.

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Además de la labor con la cámara, Borensztein se hace cargo también del guión, acompañado por Alejandro Ocón, más conocido por sus libretos televisivos –Alguien Que Me Quiera, Ringtone, 23 Pares-, y que se embarca por primera vez y con éxito en la aventura cinematográfica, logrando un guión eficaz y correcto, que tiene lugar para la intriga y el drama. El rol de los personajes genera que algunos acontecimientos sean previsibles, pero el ritmo de la película –que se incrementa sensiblemente tras un inicio algo más pausado- es más que suficiente para convertirla en una cinta absorbente. El tema de los “vuelos de la muerte” queda en segundo plano, como un mero recuerdo, bien encajado en la historia mediante los flashbacks que tiene Kóblic, dejando pista libre a los acontecimientos que se producen en Colonia Elena, que se precipitan en la última media hora hasta un intenso final.

El guión de Borensztein y Ocón precisaba de un buen reparto para hacerlo despegar. Por ello, no se anduvieron con medias tintas y decidieron hacerse con los servicios del incombustible Ricardo Darín –Truman, Relatos Salvajes-, al que Borensztein ya dirigió en la citada Un Cuento Chino. Y al igual que en su primera colaboración, el director argentino debe quedar satisfecho, ya que Darín crea un magnifico Capitán Kóblic; el retrato de un hombre castigado por sus fantasmas que no sabe dónde huir para deshacerse de ellos, perseguido por una vida pasada que le condicionará presente y futuro. El tormento de Kóblic adquiere forma humana con la figura del Comisario Velarde, interpretado por Oscar Martínez –Paulina, Relatos Salvajes-, que crea una némesis perfecta para el Capitán, con una actuación del más alto nivel, sin quedarse por detrás de Darín en ningún momento. Borda por tanto su papel de cacique rural que controla de forma tiránica y sibilina todos los aspectos y personas de su entorno. Por último, tenemos a Inma Cuesta –La Novia, La Voz Dormida-, que da vida al personaje de Nancy. Al igual que los previamente citados, Cuesta da la talla reflejando la infelicidad y la dureza de una vida masacrada por uno de los subalternos de Velarde; una buena interpretación que se complementa con la de Darín, creando una química interesante entre ambos.

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En definitiva, una película interesante, llevada por un guión correcto, sin grandes alardes, pero que consigue mantener nuestra atención y que además tiene suficiente calidad para sacar lo mejor de unos actores que están fantásticos y que son los verdaderos responsables de que la película tenga ritmo y fuerza, además del buen hacer de Borensztein desde la silla de director. Ha tardado cinco años, pero el argentino nos regala de nuevo una película de lo  más disfrutable.

Mi Nota: 7

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