El Verano de May: Los tópicos devoran a Dabis

El cine independiente tiene algo especial. Al no tener la presión taquillera de las superproducciones puede permitirse el lujo de experimentar, de probar cosas nuevas, arriesgadas, de sorprender para bien o para mal, lo que debería ser una de sus metas. Aunque por desgracia no siempre es así. Es el caso de El Verano de May,  presentada en el Festival de Sundance de 2013 en la Sección Oficial de Largometrajes a Concurso y que tres años después llega a nuestras pantallas sin suficiente originalidad para convencer.

El film nos cuenta la historia de May (Cherien Dabis), escritora reconocida gracias a la publicación de su primer libro, prometida con Ziad (Alexander Siddig), profesor de universidad también distinguido. El enlace deberá celebrarse en Jordania, por lo que May viajará hacia allí antes del mismo con el objetivo de preparar la boda. Se reencontrará entonces con sus hermanas, su madre y su padre, inmersos todos ellos en sendas situaciones de diversa complejidad emocional.

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Cherien Dabis se estrenó en la gran pantalla en el año 2009 con el film Amerrika que recibió el Premio FIPRESCI en la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes del mismo año. Con un reparto más o menos equitativo de críticas, Dabis decidió esperar cuatro años para traernos esta película, en la que es responsable de la dirección y el guión.

En ella encontramos ciertos momentos y escenas hábiles, así como la representación de escenarios culturales interesantes. La caracterización de los personajes no es mala del todo y obedece a la representación de unos roles concretos al servicio de un guión que probablemente tenga su gran lacra en el abuso de clichés de dramas familiares o románticos con el trasfondo de una boda inminente. No pueden faltar las dudas prenupciales, los momentos pseudocómicos con el grupo de amigas –o hermanas en este caso-, o la aparición repentina de un desconocido que lo trastoca todo.

Está presente también el conflicto cultural y religioso, bien trillado ya por films predecesores, que se encara en este con poca frescura: un familiar de determinada religión  no acepta el enlace por el culto de uno de los novios. Finalmente podemos sumar en la categoría de los tópicos familiares el del padre que abandona la familia y que se gana el desprecio de sus hijas por ello. Toda una retahíla de clichés habituales en las tragicomedias a la búsqueda de taquilla que refleja como Hollywood está  llegando también al cine independiente.

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En lo que al reparto se refiere no hay mucho que destacar. La propia Cherien Dabis se pone al frente en su primera aparición ante las cámaras,  y cumple con el personaje al que ella misma había dado vida. Entre el resto del elenco –Hiam Abbass, Bill Pullman, Alia Shawkat, Nadine Malouf, Alexander Siddig, James Garson Chick, Alaadin Khasawneh, Elie Mitri, Ritu Singh Pande, Nasri Sayegh, Laith Soudani-, quizá podríamos resaltar los papeles de Hiam Abbass (Nadine) y Bill Pullman (Edward), los padres de May y los que tienen un mayor peso interpretativo tras la protagonista.

En definitiva una película que podría dar más de sí pero que acaba devorada por los tópicos que el género impone y de los que ni siquiera una producción independiente ha podido escapar. Tiene momentos disfrutables y cierto dinamismo, pero a la larga no consigue encantar ni sorprender. Dabis podría tomar más riesgo con la próxima y quizá logre algo especial.

Nota: 5

 

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