Café Society: Allen conserva el mejor aroma

El pasado 26 de agosto llegó a nuestros cines Café Society, la última obra de Woody Allen, en la que, como acostumbra a hacer el genio neoyorquino, se pone al frente de la dirección aportando también el libreto. Si bien es cierto que en los últimos años la filmografía de Allen ha perdido algo de la magia que atesoraba en las décadas previas al segundo milenio –haciendo un pequeño impasse en el año 2005 para salvar la excelsa Match Point-, sus guiones e inverosímiles historias siguen haciendo las delicias de este enamorado del cine de guión.

Café Society se ambienta en el Hollywood de los años 30. En este escabroso mundo, Phil Stern (Steve Carell) es un destacado productor que goza de una ajetreada vida sumergida en el negocio del cine. Mientras, su sobrino Bobby Dorfman (Jesse Eisenberg) prepara las maletas en la ciudad de Nueva York con destino Los Ángeles, persiguiendo su sueño de ser una estrella más en el firmamento hollywoodiense. Una vez allí, su tío le empleará como ayudante; será entonces cuando conozca a su encantadora secretaria, Vonnie (Kristen Stewart), por la que experimentará una incontrolable atracción.

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En su cuadragésimo sexto film, Woody Allen vuelve a acertar. Tantos libretos a las espaldas del cineasta neoyorquino no parecen afectar a una capacidad única de creación, siempre barnizada con una originalidad que el cine de hoy en día empieza a demandar casi desesperadamente. Para este proyecto Allen escogió una estructura de cine dentro del cine, una opción que a mi parecer siempre es interesante y que bien tratada puede dar lugar a películas magníficas –véase El Crepúsculo de los Dioses o Cinema Paradiso-. A esta primera idea acertada le acompaña un libreto made in Woody Allen, lleno de sus insólitas y siempre extraordinarias conversaciones aderezadas por esas sutiles pinceladas de un humor tan efectivo como exclusivo del oriundo de Nueva York. Los habilidosos planos que dan vida a las diversas situaciones surrealistas –que a su vez enmarcan los inconfundibles diálogos- demuestran que los años tampoco han hecho mella en su capacidad desde la silla de director.

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Claro que las letras sobre el papel no son nada colocadas en las personas equivocadas. Por ello la importancia de un buen reparto es capital en películas de este tipo. Al frente encontramos a Jesse Eisenberg –La Red Social, Ahora Me Ves, The End of the Tour-, actor que atesora un talento latente interesante y en el que Allen ya se fijó reclutándolo para su film A Roma con Amor del año 2012. Debió quedar satisfecho con el trabajo de su vecino neoyorquino y vuelve a contar con él en esta obra, en la que el actor cuaja una destacable actuación. Es llamativo mencionar que Eisenberg recuerda en su interpretación al propio Allen; incluso, en el doblaje castellano, se aprecian los mismos titubeos vocales que caracterizan las actuaciones del extravagante director. Acompañándole ante los focos encontramos a Kristen Stewart –Saga Crepúsculo, Blancanieves y la Leyenda del Cazador, Siempre Alice-. La angelina sigue reflejando una patente falta de carisma y de fuerza interpretativa. Quizá con algo más de energía que en su inexplicable trampolín, si, pero aún lejos de ser una actriz resolutiva que pueda cargar con un papel protagonista y dotarlo de la sensibilidad o la energía que este requiere. Lejos de convencer por tanto en su papel de Vonnie. La tercera pieza clave del juego la mueve Steve Carell –Virgen a los 40, Pequeña Miss Susnshine, Foxcatcher, La Gran Apuesta-. Imbuido de una nueva juventud, Carell parece haber relegado los años embarrados de fútiles comedias para embarcarse en proyectos de mayor entidad, como la citada Foxcatcher que le supuso su primera y única nominación a los Oscar. En esta cinta muestra que mantiene esa nueva línea que tanto bien le hace con una interpretación de muy competente bajo la batuta de Allen. El resto del reparto está compuesto por un crisol de actores que se mueven más entre focos secundarios, a excepción quizá de Blake Lively, con un papel algo más destacado. Además de la ya citada, se cuentan entre ellos Parker Posey, Corey Stoll, Jeannie Berlin, Ken Stott, Anna Camp, Gregg Binkley, Paul Scheneider, Sari Lennick, Stephen Kunken y Sheryl Lee. 

En definitiva, otra película del incansable director y guionista norteamericano al que nunca parecen acabársele ni las ideas originales ni un perenne talento que esperemos nos regalé muchas más cintas tan diferentes y especiales como las que acostumbra a realizar. Quizá Café Society no tenga la magia o la calidad de otros de sus trabajos, pero es ciertamente una película muy bonita, sencilla y divertida. Un soplo de aire fresco en una  decadente cartelera que encuentra un salvavidas en películas como esta. Siempre recomendable Allen.

Mi Nota: 7

 

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