‘Rogue One: Una historia de Star Wars’ Se expande el universo con poca novedad

Ambientada antes del episodio IV de Star Wars, Rogue One nos cuenta la historia de un grupo de rebeldes que planea conseguir los planos de un nuevo arma imperial capaz de destruir planetas enteros: La Estrella de la Muerte.

Tras la compra de los derechos de Star Wars por parte de Disney se empezaron a mover fichas de inmediato para seguir contando historias ambientadas en esta galaxia tan lejana. Primero con una nueva trilogía cuya primera parte (el episodio VII) ya hemos disfrutado muchos, y luego con algunos spin off, novedad en esta franquicia si no contamos aquella película protagonizada por ewoks. Rogue One aprueba el examen, pero debió ser mucho mejor.

Los acontecimientos nos sitúan en pleno apogeo del Imperio Galáctico, antes de la cuarta entrega ‘Una Nueva Esperanza’ y aquí podemos tener la única novedad palpable de la película: su ambientación bélica. Nos olvidamos de los Jedis, la Fuerza o los combates de espadas láser que, pese a estar presentes, no son más que un mero adorno del plato principal: la guerra entre los rebeldes y el imperio. Este acercamiento distinto al universo Star Wars se agradece, es fresco, da más perspectiva de todo lo que engloba y entran ganas inmediatas de poner en tu casa el episodio IV según sales del cine.

La puesta en escena también es de lo más atractiva. La mano de Gareth Edwards se nota y para bien. Esa cámara en mano, esa suciedad y esos planos con constantes desenfoques son una novedad visual en la saga. Otro punto a favor es la banda sonora del gran Michael Giachinno, que por lo visto la hizo en tiempo récord y no lo parece, porque le da un ambiente clásico como sólo el maestro Williams podía hacer.

Hasta aquí lo positivo. Ahora entramos en un terreno más escabroso.

El gran fallo de esta película son los personajes. Nunca (y digo NUNCA) empatizas o conectas con ellos. Ni tan siquiera se reparte un equilibrio coherente de protagonismo entre ellos, y con ese fallo a cuestas cuando llegan escenas intensas, potentes y dramáticas (que las hay) pues sientes absoluta indiferencia porque no te importa lo más mínimo lo que les suceda. Si consiguen que en una película entretenida y cargada de acción, como es el caso, el espectador no sienta mucha emoción es que algo se ha hecho mal.

El ritmo no es el mejor de todos. El primer tercio de la película se hace un poco cuesta arriba pero a medida que pasan los minutos la historia se va haciendo más interesante hasta llegar al tercer acto, largo y entretenido, pero poco original. Se repite el esquema ya visto en entregas anteriores, batalla aérea, terrestre y en el interior de una nave. Suena épico y entretenido, pero recordad que en este tramo y por culpa de unos planos personajes nos encontramos muy fuera de la película, sin mucha emoción en el cuerpo. No logra que conectes, que te involucres.

Para ser un spin off y poder gozar de cierta libertad a la hora de explorar más facetas del universo, se queda bastante corto, dando la sensación de haber ido a lo seguro. Más allá de su estética bélica, sucia e incluso realista, poco más encontramos de novedad. Ni la historia, los personajes o la acción te quita esa sensación de ”esto ya lo he visto”.

En definitiva, con sus fallos (que son importantes) la película es entretenida, disfrutable en cierta medida y no decepcionará a los fans (entre los que un servidor se incluye)

6/10

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Montador de promos de películas en el canal 13 TV, colaborador del blog de cine Todoelcinequeviene.com, apasionado del cine, los libros y los cómics.

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